La forma de domo

La forma de domo o cúpula ofrece muchos beneficios, entre los que cabe destacar:

 

Menores costes iniciales. Permite encerrar el máximo espacio con la mínima superficie, consiguiendo una reducción en gastos de material y energía.

Seguridad. Ninguna estructura cubierta es tan estable y fuerte frente a vientos, tormentas, sismos y nieve.

Concentrador de energía. Actúa como un reflector de luz hacia dentro del domo, también concentrando y reflejando el calor interior. Esto ayuda a prevenir la pérdida de calor por irradiación hacia afuera.

Menor superficie de pared expuesta al exterior en relación a la superficie cubierta. Reduce las pérdidas de calor y mejora la temperatura interior.

Mejor ventilación y flujo de aire. Con adecuadas aberturas, la ventilación del domo proporciona un excelente movimiento del aire, funcionando como una chimenea, de abajo hacia arriba y al centro.

Mejor distribución del aire. Al no haber bordes o rincones, no permite el estancamiento de aire y por tanto reduce la proliferación de hongos, bacterias o humedad.

Temperatura más uniforme. El buen flujo del aire consigue que la temperatura sea más uniforme, evitando puntos fríos o calientes.

Ahorro en energía para climatización. El volumen de aire dentro del domo es menor que en un habitáculo con forma cúbica, por lo que es menor el coste para mantenerlo tibio en invierno y fresco en verano.

Una forma única, bella, natural e icónica.

Interiores diáfanos, sin vigas o columnas.